Hay momentos en los que sería mejor callar, y éste es uno. Noches en las que es mejor no pensar, y ésta es una. Mejor no recordar, no repasar ni mirar atrás.
Mejor no tentar al equlilibrio que procuro sobre el filo de esa navaja que me quiero sacar. Mejor quedarse con el día bueno y cerrar cuanto antes esta noche invadida de preguntas. Mejor saltar hacia delante que agarrarme para no caer.